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y aún dicen que las renovables son caras

Vivimos deprisa, sin tiempo para discernir lo anecdótico de lo sustancial. Nos sometemos a una avalancha informativa entre la que no es fácil distinguir los intereses empresariales que frecuentemente están detrás de cada noticia.



El sector energético vive en la actualidad uno de esos momentos históricos, caracterizado porque, gracias a un enorme esfuerzo tecnológico desarrollado durante decenas de años, por primera vez hemos sido capaces de conseguir que las fuentes de energía renovables puedan competir con las convencionales en numerosos escenarios sin necesidad de considerar su arrollador balance de externalidades. Esto es, de costes no considerados en el precio.

Solo pensar en una de las externalidades: los efectos bélicos asociados frecuentemente al control de los hidrocarburos, me lleva a recordar a Sorolla, motivación del título de este artículo, para preguntarme si incluso a precios superiores aún hay quien pueda decir que las renovables sean caras.

Desafortunadamente, este tipo de argumentos son, en una sociedad como la nuestra, insuficientes para convencer a la población –y por ende a sus políticos– de la necesidad imperiosa de cambiar a un modelo energético en el que las renovables sean protagonistas; pero he aquí que, como digo, ya no es necesario. Estamos de enhorabuena, ahora podemos poner números encima de la mesa para demostrar que, incluso restringiendo nuestro análisis a los precios, las renovables son vencedoras.

 


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El autor, Jorge Morales, es Socio Protector  de Fundación Renovables

2018  EcoLaMancha